
España tiene un programa que recibe decenas de niños de las zonas de Ucrania y Bielorrusia que más cerca está de la central. Estos niños pertenecen a una tierra manchada de radiación, y aunque poco saben del accidente, todo lo que les rodea está marcado por el desastre y la muerte. Existe una zona de exclusión no muy lejos de la central en la cual no se recomienda vivir, pero hay otras áreas en donde aún viven personas y donde aún hay radiación, especialmente por el yodo 131 y el cesio 137. En el suelo y en los terrenos de cultivo es donde más contaminación hay.

Allí nació Marta, en aquel entorno irradiado. Cuando tenía apenas 6 años, la ONG “Ven con Nosotras”, invito a Marta a una visita durante el verano a España, y fueron Ángel y María quienes la recibieron en Valladolid. Fue muy difícil para Marta adaptarse, ella no quería estar en España, se negaba a dormir sola, no estaba acostumbrada a alimentos diferentes a los contaminados por la radiación. Marta logro adaptarse, tanto así que repitió al verano siguiente, tanto que el matrimonio terminó por tramitar su estancia permanente en España por sus estudios.

En los niños y adolescentes de Chernóbil se ha registrado existe un alto incide de cáncer de tiroides, detectándose en estos 25 años 400.000 casos de niños contaminados por cesio, siendo los efectos acumulativos puesto que podrían manifestarse a largo plazo. Además de los problemas médicos debemos añadir las secuelas psicológicas que arrastran de la zona en la que viven. La mayoría de estos niños no tienen un contacto real con adultos ya que viven en orfanatos o con familia desestructuradas y no conocen el amor, la confianza, la autoestima o alegría. Estos niños también sufren de estrés psicológico adquirido por vivir en una zona contaminada. Cuando estos niños llegan a España no quieren escuchar nada que esté relacionado con la tragedia de Chernóbil.
