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lunes, 2 de enero de 2012

La maldición del Diamante Hope


 Se trata de una maravillosa gema conocida antiguamente como el Diamante Azul, esta piedra fue hallada en el rio Kistnsi al suroeste de la India. Esta joya de color azul marino cuenta con un peso estimado en 45.52 quilates. Alrededor de este diamante hay una leyenda sobre una maldición, y se le han atribuido una serie de desgracias a quienes han sido sus dueños o a quienes la han tenido en sus manos.
La primera desgracia fue la que sufrió un sacerdote hindú que la sustrajo del templo de la diosa Sita, murió de una forma trágica y sobretodo extraña, fue torturado hasta morir. El diamante aparece nuevamente, pero en esta ocasión en Europa en pleno siglo XVII en poder de un comerciante y contrabandista, Jean-Baptiste Tavernier, quien se lo vende al rey francés Luis XIV por una enorme suma de dinero con la que compro una mansión y obtuvo un importante título nobiliario. Muy pronto comenzó a endeudarse por culpa de su propio hijo, y termino por malvender todo, por lo que decidió viajar a la India con el propósito de recuperar su fortuna. Su final fue realmente terrible, murió al ser atacado por una jauría de perros salvajes. 
Jean-Baptiste Tavernier Dos años después de la muerte de Tavernier, en 1691, el diamante apareció de nuevo durante un inventario de los bienes de la corona francesa, parece ser que Luis XIV había guardado aquella joya maldita. En esta ocasión la gema pasaría a manos de Madame de Montespan, una de las muchas amantes del rey francés. Al poco tiempo la desgracia cayó sobre la nueva dueña de la alhaja, quien murió en la más completa miseria.
No fue hasta que en 1716, durante una recepción oficial, Luis XIV enseño aquella joya al enviado del Sha de Persia, este mismo año el monarca francés falleció de forma totalmente inesperada. La siguiente víctima fue María Antonieta, la esposa del rey XVI de Francia, quien obtuvo esta gema en 1774. En 1789 estalla la Revolución Francesa donde Luis XVI y María Antonieta son ahorcados, y el diamante desaparece. 
 La joya apareció nuevamente pero esta vez en manos del joyero francés, Jacques Celot, quien perdió la razón a causa de su obsesión por la joya y termino suicidándose. A continuación la joya fue adquirida por el príncipe ruso Iván Kanitoisski, quien se la regalo a una de sus amantes parisinas y luego la mato de un disparo, poco tiempo después Kanitoisski fue asesinado. Corre el rumor de que la misma Catalina la Grande de Rusia llevaba puesta la joya en el momento de morir de apoplejía.
 Aquella joya de la muerte viajo por media Europa dejando a su paso toda clase de desgracias hasta que fue adquirida por Henry Thomas Hope, un banquero irlandés poseedor de una gran fortuna la adquirió registrándole con su nombre actual: Diamante Hope. Años después, el nieto de Hope murió arruinado. No fue hasta que en 1908, el sultán turco Abdul Hamit adquirió el diamante y, después de regalárselo a su esposa Subaya, la asesino de una puñalada. Al año siguiente el sultán perdió el trono.
Ned Mclean El magnate norteamericano Ned Mclean, fue el ultimo propietario, lo adquirió en 1918. Mclean murió en un hospital psiquiátrico completamente arruinado, luego de haber perdido a sus dos hijos en extrañas circunstancias. Su hijo con apenas 8 años de edad murió atropellado y su hija quien falleció a causa de una sobredosis de somníferos. Después de las trágicas muertes de su esposo y de sus hijos, la señora Mclean, depositó la maléfica joya en una cámara de seguridad; permaneciendo a oculta durante veinte años. Pasadas dos décadas, el diamante fue heredado por una de sus nietas, Evelyn Walsh Mclean. Esta, apareció muerta en extrañas circunstancias, a la edad de veinticinco años, en su apartamento de la ciudad de Texas. La maldición del Diamante Hope cesó en 1958 cuando Henry Winston, un experto en diamantes, la depositara en el Smithsonian Institut de Washington. 

viernes, 9 de julio de 2010

Los Objetos Malditos

Por momentos en muy difícil de imaginarnos que la muerte y la tragedia se puedan ver atrapadas en objetos que van manchando de sangre lugares e historias. Así como existen objetos que traen buena suerte a quienes han sido sus propietarios, también existen objetos que llenan de sangre las vidas de aquellos quienes alguna vez los han tenido en su poder, y que han tenido que desprenderse de ellos siguiendo con un recorrido macabro que pareciera no acabar. 
Un cuadro de la colección de Los Niños Llorones de Bruno Amadio
1. En los años 70, era muy común decorar las casas con cuadros de niños que lloran. El pintor de estos cuadros era un personaje misterioso llamado Bruno Amadio. Por un lado se dice que era italiano, ya que había firmado en sus cuadros como Giovanni Brangolin. La historia cuenta, que Amadio le vendió su alma al diablo para que sus pinturas tuvieran aceptación social. Bruno Amadio, había pintado a estos niños de un orfanato que a los pocos días de incendió cobrándose las vidas de estos diez pequeños. Muchos testimonios afirman que las casas donde estos cuadros han llegado han sido víctimas de tragedias, especialmente incendios, siendo estos cuadros rescatados intactos. Un forense estadounidense que analizó estos cuadros llegó a la conclusión que estas pinturas habían sido los retratos de los cadáveres de estos niños, lo que nos lleva a concluir que los niños habían muerto antes del incendio. 
"El Pequeño Bastardo" de James Dean
2. Otro caso no menos trágico es el del tristemente famoso “Pequeño Bastardo” de James Dean. A raíz de la muerte de su madre, teniendo 11 años de edad se va a vivir con sus tías. Se hace un muchacho tímido y a la vez rebelde. Luego de filmar algunas películas y de hacer propagandas televisivas compra un carro al que llama “Pequeño Bastardo”. Corriendo su carro muere, quedando el vehículo completamente destruido. Josh Barrich compra gran parte de lo que se había podido recuperar del carro, pero cuando está siendo trasladado, se desata y le destruye las piernas a su propietario. Los dos neumáticos que son puestos en otro carro de carreras, estallan cuando el carro está en marcha, dejando al automovilista varios días en coma, pero logra salvarse. Un médico compra el motor para un carro de carreras, sufriendo un terrible accidente donde muere. En aquella misma carrera otro carro llevaba el eje de transmisión del “Pequeño Bastardo”, que se accidenta muriendo el conductor. La carrocería y el chasis quedan tan destrozados que son exhibidos como una muestra de lo que puede ocurrir si se conduce a exceso de velocidad. El chasis y la carrocería se desprenden del soporte cayendo encima de un chico a quien le rompe la cadera. Cuando es trasladado a un camión remolque hasta Nueva Orleans, el camión choca con un carro, cuyo conductor sale despedido de su vehículo, con tan mala suerte que cae debajo de la carrocería del “Pequeño Bastardo”. Esa misma carrocería en otra ocasión hiere a varias personas en un almacén donde estaba siendo exhibido. 
Carro de Francisco Fernando
3. Hubo otro carro que se dice que en sus asientos se produjo el germen de la Primera Guerra Mundial, y ha quedado desde entonces con el sello de maldito. Fue el 28 de Junio de 1914, cuando muere asesinado el archiduque Francisco Fernando y su esposa en un atentado. Seis de sus siguientes propietarios murieron al volante. El carro fue a parar al museo de Viena, siendo un verdadero imán para las bombas aliadas.
Piedra Maldita
4. Fue en 1525, desesperado por el saqueo el cual su iglesia estaba siendo víctima por las tribus de los clanes escoceses, el arzobispo de Glasgow escribió una maldición en un documento. Pero el problema comienza en el 2001, cuando se hace un monumento copiando el documento en una piedra que es exhibida en una localidad de Escocia. Esta localidad vivía del ganado porcino, y en cuanto el monumento es puesto, se desata una epidemia que termina con los cerdos de la localidad. También se habla de un incendio e inundación que se lleva toda la agricultura del pueblo, así como los jardines y una gran parte del material urbano. El equipo de futbol desde ese entonces no marca ni un gol y desciende de categoría, así como crímenes violentos y acontecimientos que jamás habían ocurrido. Las dos industrias sobrevivientes cierran y dejan en paro a quienes trabajaban en ella. Se propone la destrucción de la piedra, pero los miembros del ayuntamiento no lo permiten, alegando que sería tanto como aceptar en la superstición. En la localidad aparece el mago y personaje televisivo Uri Geller, ofreciendo llevarse la piedra a su finca para hacerle un exorcismo, pero aún no se ha decidido nada.
Diamante Job
5. Conocido como el Diamante Job, se hablan de alrededor de 20 muertes por su causa. Los babilónicos, persas, egipcios e incluso los griegos no querían saber nada de diamantes porque decían que provenían del mismo infierno y que su maldad todavía se encontraba guardada dentro de ellos. Debemos mencionar que Lucifer tenía un diamante en su frente, y posiblemente de ahí proviene esta creencia. Este diamante es encontrado en la India, y es puesto inmediatamente en la frente de uno de los ídolos hindúes. Se dice que su primer propietario lo robo al sentirse hechizado por esta piedra, pero al ser atrapado muere torturado. En 1642 aparece en Europa cuando es llevado por un contrabandista francés, quien lo vende y se compra un título nobiliario y un castillo, pero su hijo acaba con su fortuna, y al volver a la India, el contrabandista es devorado por una jauría de perros. Luego el diamante cae en manos del rey Luis XIV de Francia, quien lo manda a tallar pasando de tener 114 quilates a 67 quilates. El rey muere a raíz de una dolorosa agonía y varios miembros de la realeza que lo habían tenido en su poder también mueren. Luis XVI y su esposa María Antonieta, no creían en ninguna de estas historias, pero justo después que en una de esas grandes fiestas es usada por María Antonieta, la pareja es guillotinada. El diamante desaparece hasta 1830, cuando un joyero francés lo adquiere y se hace obseso de ella, hasta que una noche se suicida. Henry Thomas Job, un banquero irlandés, adquiere esta joya, le manda a ser un exorcismo, y luego se la vende a un sultán turco llamado Abdul Jamil, salvándose de esta maldición. El sultán se la regala a su esposa, luego la asesina y muere arruinado. Actualmente se encuentra en museo dentro de una urna en Washington para evitar que se cobre más victimas. 
La Mujer de Lem o Diosa de la Muerte
6. En 1878 es hallada en Chipre, una reliquia arqueológica conocida como la mujer de Lem o la Diosa de la Muerte, que data de 1500 a.C. El primer propietario es un coleccionista británico, Lord Elfon, cuya familia directa muere en 4 años. Es vendida a un millonario londinense y en 4 años la mayor parte de su familia directa, incluida mujer e hijo mueren. Luego pasa a la familia de Lord Thompson Noel, quienes en 4 años mueren, y la estatua comienza a coger la fama de maldita y es donada al museo de Edimburgo, donde curiosamente el encargado muere a los pocos meses.

jueves, 6 de mayo de 2010

El Mal de Ojo, ¿superstición o realidad?

Aunque no es ya muy frecuente como lo fue una vez, la creencia del mal de ojo o aojamiento es todavía una superstición generalizada en tanto en el Mediterráneo, como en el Medio Oriente, el sur de Asia y en Suramerica. Esto no debe confundirse con otras manifestaciones mágico-supersticiosas como los hechizos, el vudú u otras maldiciones.
La idea detrás del mal de ojo, conocida también como “overlooking” (en el ingles antiguo) que se refiere a una mirada sobre algo, que podría ser el ojo de la envidia en Aravico, y el ojo de Satán en turco. El mal de ojo de una superstición muy antigua que se remonta al cuarto milenio a.c.
El mal de ojo se realiza elogiando a alguien mirándolo fijamente y así la maldición cae sobre el destinatario conduciendo a la enfermedad y la desgracia. Lo mas interesante sobre el folclore del mal de ojo es que en la mayoría de los casos las personas con este poder no tienen control alguno sobre el y tampoco tienen idea de la forma tan negativa como afectan a la persona.
Los síntomas del aojamiento en la cultura popular son los del cansancio, adormecimiento o pesadez, que termina enfermando gravemente a su victima. Popularmente se han buscado diferentes remedios, ya sea para la prevención o para la cura, como por ejemplo, pisar los zapatos nuevos de familiares y amigos (como mecanismo para evitar la envidia), escupir a los bebes o embarazadas, pero de esto se encargan los curanderos que suelen realizar rituales mas o menos rocambolescos. También se considera una protección contra el mal de ojo una higa o acciones tales como ponerle objetos llamativos a la persona y talismanes que alejen las envidias.
En la sociedad medieval habían discusiones teológicas concernientes con ciertos elementos mágicos, incluido precisamente el mal de ojo y la magia demoníaca, considerado por muchos inmoral, y por otros magia natural, lo que no era causado por un hechizo o ritual sino como resultado de un deseo. Muchas sociedades consideran que el mal de ojo es inconsciente y podría considerarse también una maldición no intencional.