Mostrando entradas con la etiqueta asesinato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta asesinato. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de marzo de 2012

Rituales de Violencia


No solamente son rituales de violencia, son verdaderas orgias de sangre donde la muerte adquiere gran protagonismo, donde la vida y la muerte se unen en una sola sinfonía, y en donde el hombre es carne fresca para sus verdugos. Son sacrificios a Satanás, son verdaderos crímenes que hacen de la vida de muchos una autentica pesadilla. En muchos países esto resulta como el pan de cada día aunque sigue siendo un tabú, un tema del cual nadie, absolutamente nadie quiere hablar. 
El HeraldoSe trata de un grupo minoritario de personas reunidas premeditadamente con el objeto de adorar al demonio, como un ser con poderes sobrenaturales capaces de intervenir en el mundo. Los integrantes de estos grupos o cultos son personas con trastornos psicológicos, además de tenerle un profundo rechazo a las instituciones sociales establecidas tales como la familia, iglesia, estado, etc. Tocando este tema es importante mencionar un caso en donde la violencia y la más cruenta escena dejaron una huella en las mentes de los habitantes de Puerto Colombia con el macabro asesinato de un menor  de 13 años.
El HeraldoSegún un artículo en el periódico El Heraldo, el menor de 13 años presentaba signos de violación. Un reciclador que fue el primero en ver la dantesca escena, se percato que el inerte cuerpo del jovencito presentaba una herida en el cuello de unos 20 centímetros de profundidad a nivel del cuello, herida que se presume que fue provocada por un machete, además de brutales golpes en la cabeza y rodillas. Aún existe el enigma de aquel cruel asesinato, pero tomando en cuenta las características del lugar donde fue hallado no es de extrañar que se trate de un ritual propio de una secta Satánica, y que el menor hubiese la ofrenda que sus verdugos les presentaron a Belcebú. 

jueves, 26 de agosto de 2010

Crimen de Los Galindos

Fue aquel 22 de julio de 1975 que dejo marcada para siempre la localidad de sevillana de Paradas. Una mano anónima escribo con algo parecido a sangre, “Aquí mataron a cinco”, era como una forma de recordar que no se había hecho justicia. Cinco cadáveres, algunos con los rostros deformes casi convertidos en caretas, en la mascara de un muñeco, todos golpeados con la pieza de una maquina empacadora que se utilizaba en labores agrícolas, pero ni una huella, ni un dato o indicio de quien pudo haber sido el o los asesinos. Hay cinco cadáveres, pero no hay culpables. Aquella fue una tarde de terror en Los Galindos donde el miedo y la sospecha transformaron a sus habitantes, y aquellos amables saludos de antaño se convirtieron en miradas desconfiadas.Todo ocurrió en Los Galindos a la hora de la siesta. Poco antes de las 5pm llega la noticia al cuartel de la Guardia Civil, hay fuego y sangre en Los Galindos. Los agentes que acuden al cobertizo no pueden ni imaginar lo que están apunto de encontrarse. Varios trabajadores intentan apagar el incendio que consume el cobertizo. En el suelo un reguero de sangre se introduce a la vivienda del capataz por debajo de la puerta, la cual esta atrancada, así es que tienen que echarla abajo, y comprueban que la macabra senda roja conduce hasta el dormitorio principal que esta cerrado con un pesado candado, decididos los agentes lo vuelan de un disparo.
El cuerpo inerte de Juana Martín Macias, la esposa del capataz, de 53 años descansa sobre la cama. Muy impresionados los agentes salen al patio y se dirigen al cobertizo. Las llamas son rebeldes y se niegan a extinguirse. Tras atenuarlas un poco se encuentran con unas gruesas gafas de pasta en el suelo, no tardan en toparse con los cuerpos inertes de José Gonzalez de 27 años, tractorista de Los Galindos, y su mujer Asunción Peralta de 34 años.Los agentes peinan la finca en busca del asesino mientras buscan una razón convincente para tanta muerte. Junto a uno de los caminos les sorprende un nuevo rastro sangriento, lo siguen con el corazón en un puño, temen descubrir una nueva victima. A pocos metros descubren un extraño montículo de paja, se cumplen las peores expectativas, bajo la paja hallan al tractorista Ramón Padilla de 40 años. A pesar de la intensa búsqueda no dan con el capataz, Manuel Zapata de 59 años, quien inmediatamente se convierte en el principal sospechoso de aquella matanza.
Orgia de Sangre, de Francisco Perez Abellan
La hipótesis policial se viene abajo cuando el cadáver de Zapata aparece tres días después de los crímenes a solo 8 metros de la casa principal, esta cubierto de paja y tiene la cabeza destrozada a golpes. Los agentes desorientados señalan a José Gonzalez como posible responsable de aquellas muertes. Las pruebas parecen sugerir que tras cometer los asesinatos, Gonzalez sufrió un accidente al intentar quemar el cuerpo de su mujer. La familia tuvo que esperar 8 años para que un nuevo examen forense descartara por completo aquella posibilidad. José Gonzalez fue solo una victima mas, pero entonces, ¿Que sucedió realmente en el cobertizo de Los Galindos? Una matanza que para muchos representa el crimen perfecto (por desgracia). La gente en Los Galindos piensa que el asesino es lo suficientemente importante como para callar a los habitantes de la localidad de Paradas. Se habla de una anécdota sobre un periodista que llego al lugar de los hechos sacar unas fotografiás y curiosamente puso que la pieza que había sido usada para cometer los macabros asesinatos en la cama donde yacía el cuerpo inerte de Juana Martín Macias. El escritor y periodista Francisco Perez Abellan, autor del libro “Orgía de Sangre”, asegura que en aquel pueblo, aunque la gente se niegue a hablar o finjan demencia, se enconde la clave del crimen de Los Galindos, por lo que se han creado muchas teorías que podrían explicar lo que paso aquella tarde sangrienta.

jueves, 5 de agosto de 2010

La Matanza de Taco

Durante aquellas noches a finales de los años 70´s algo invisible merodeaba y asustaba a los pobladores del barrio de Taco, La Laguna (Tenerife) en tierra ibérica, y asustarles no era cosa fácil porque estaban acostumbrados a una vida dura. Algunos animales de algunas granjas e incluso algunos perros guardianes estaban siendo atacados con saña y con una precisión que a veces asustaba. 

Perros guardianes habían sido hallados con dos o un único punzón incrustado en su costado, por el que se había extraído toda la sangre, y algunos, que a pesar de ser animales de gran peso habían caído a plomo, es decir que habían sido previamente hipnotizados, por lo que no habían atacado a su verdugo y mucho menos se habían defendido. ¿Quién estaba agrediendo así a los animales de Taco? Nunca se pudo descubrir, y el pánico social hizo que la prensa hablase de sectas, de grupos más o menos oscuros que hacían toda clase de rituales. ¿Por qué contra los animales? ¿Podían ser además dañadas las personas?
Al mismo tiempo comenzaban a observarse luces extrañas en los cielos. Todo aquello fue cocktail extraordinario e inquietante, y sin más de repente todo paró.
Fue aquel 29 de abril de 1979, cuando el encargado de seguridad de una fábrica de materiales de construcción descubre a las 11 horas que un perro pastor alemán que custodiaba el almacén yacía muerto en el suelo. Parecía como si el animal hubiese arrancado la cadena, pero no se hallaron ni huellas, ni rastro de sangre o algo que indicara las causas de su muerte. Cuando se realiza la necropsia se descubre que en el cuerpo del animal no había ni una sola gota de sangre. Algo o alguien parecían habérsela succionado a través de dos pequeños orificios que se localizaron en su costado. Además de su cuerpo habían desaparecido el hígado y el corazón. 
Tan macabro hallazgo tuvo aterrado a la localidad durante tres semanas cuando los casos se fueron repitiendo en aquella fábrica. La nueva víctima era nuevamente un pastor alemán, siendo similar a la muerte del primer perro. Se comenzaron a hablar de la aparición de sectas, de animales extraños, y hasta de mutilaciones de ganado que estaban ocurriendo en aquellos años en Estados Unidos y que eran inexplicables, así como se hablaban de OVNIS al otro lado del Atlántico. 

A los pocos días, el 14 de mayo, a pocos kilómetros de Taco, en el barrio Guamasa se halló un cerdo muerto, que tampoco aparecería en condiciones normales, en su interior no había ni una gota de sangre así como tampoco habían vísceras. Luego fueron apareciendo cabras muertas en circunstancias igualmente extraña, entonces la hipótesis de la presencia de una secta en la localidad fue tomando cada vez más fuerza, pero no había una sola prueba que diera con él o los culpables de aquellas muertes. Las autoridades se encontraban en un callejón sin salida, tal como lo revelaban los informes policiales. En octubre aparecieron muertas ocho cabras en Taco con los mismos parámetros de los casos anteriores. Cuando terminó aquel macabro suceso la policía seguía sin resolver aquel misterio, no había pistas ni culpables.

jueves, 1 de abril de 2010

El Exorcismo de Anneliese Michel

Durante la década de los 70's un caso conmovió a la opinión publica alemana, aun es difícil definir que fue lo que realmente ocurrió en el caso de Anneliese Michel, una joven alemana que se creyó que fue poseída por seis o mas demonios. Anneliese nació en Baviera,Alemania, proveniente de una familia con una profunda educación católica.
En 1968, contando con tan solo 16 años, Anneliese comenzó a padecer extraños ataques, que consistían en movimientos violentos los cuales no podía controlar, lo que le impedía avisarle a sus padres aquello que le ocurría, y le es diagnosticada Epilepsia del grand mal. Es internada inmediatamente en el hospital psiquiátrico de Würzburg, y cuando es dada de alta decide completar sus estudios de bachillerato.
En 1973, entra a la Universidad de Würzburg. Durante este año Anneliese aseguro escuchar voces de ultratumba y visiones demoníacas que le hacían muecas, y sus padres terminan por creer que la joven estaba poseída. Se dice que los mismos demonios no le permitían comer lo que le provocaría eventualmente una terrible desnutrición. Los padres preocupados por la situación de Anneliese acudieron a los religiosos de la parroquia local para que le practicaran un exorcismo, cuya petición al principio fue negada.
Al poco tiempo el párroco Ernst Alt, una eminencia en exorcismos, creyó probar que Anneliese en efecto estaba poseída y finalmente consiguió el permiso para que el exorcismo fuese llevado acabo, bajo los pasos del Rituale Romanum. Durante las sesiones, Anneliese manifestó estar poseída por seis demonios diferentes, entre ellos se encontraban, Lucifer y aquellos que también poseyeron a Caìn, Judas Iscariote y Nerón.
Ante la lamentable situación de Anneliese, sus amigos habian dejado de visitarla, pero su novio jamas la abandono. El exorcismo duro hasta 1976, concluyendo con la desafortunada muerte de la joven Anneliese Michel, cuando contaba con 23 años. Los peritos forenses que la muerte de Anneliese fue provocada por desnutrición y deshidrataciòn; antes de morir se había destrozado las rodillas luego de tener ataques de genuflexion compulsiva (doblar las rodillas en signo de reverencia).
En 1978 tanto los padres como los curas que realizaron el exorcismo fueron llevados a corte y hallados culpables por negligencia medica, pero fueron condenados a tan solo 6 meses de prisión y salieron en libertad bajo fianza. Durante los días que precedieron a la muerte de Anneliese, sus padres aseguraron haber visto sombras corriendo en los pasillos de la casa donde estuvo viviendo su hija durante las sesiones de exorcismos.

jueves, 18 de marzo de 2010

Hostal de Ultratumba


Foto de archivo
El ex policía Antonio Mata no ha podido olvidar aquel 27 de marzo de 1982, cuando halló el cuerpo sin vida de su amigo Alfonso Martínez Saura, en el establecimiento de su propiedad el hostal “El Cónsul” en La Unión, Cartagena (provincia de Murcia, España),con 63 puñaladas. Aquella fue la única vez que se encontro el establecimiento completamente cerrado. Antonio sospecha que la muerte de su amigo puede estar relacionada con alguna de sus obsesiones, la victima asegura que un fantasma le visitaba, y tuvo la oportunidad de comprobarlo.
Alfonso hacia alarde de ser un sujeto especial, en su juventud viajo por África, y llegó a ser diplomático en Costa de Marfil, por eso le llamaban “El Cónsul”, pero a pesar de su popularidad, hace tiempo que su hostal no marchaba nada bien. No recuerda la última vez que alguien se hubiese alojado en una de las habitaciones, pero tiene la sensación de que no está solo, y cada vez con más frecuencia alguien llama a su puerta, y cuando abre no hay nadie; otra persona hubiese sentido miedo, pero en África le han enseñado a convivir con los espectros.
Fotos de archivo
El 27 de marzo de 1982, fue visto por última vez en la calle, aquella misma tarde uno de sus empleados dio voz de alarma de que el lugar estaba extrañamente cerrado. Aquel fatídico día, aunque el libro de registros no lo reflejara, alguien lo acompaña, una persona a quien él conoce y a quien le tiene mucha confianza…de pronto de forma súbita le ataca propinándole 63 puñaladas. Los peritos de medicina legal indican que ninguna de las puñaladas propinadas toco órganos vitales, y fueron ocasionadas con un arma pequeña, lo que nos hace pensar que la muerte pudo ser agónica y muy lenta.
Nunca se supo quien fue el asesino, aunque gracias a unas psicofonías que se realizaron a mediados del 2005, en donde se escuchaban unos zapatos de tacón que se alejaban podemos deducir, o que se trata de una mujer o de un hombre vestido de mujer.
Luego de la muerte de Alfonso Martínez Saura, aquel edificio quedo marcado para siempre, condenándolo al abandono, dicen que aún pueden sentirse las malas vibraciones de aquel estallido de violencia, se escuchan unas voces que reviven aquella fatídica noche, otras voces son de lamentos de la victima que exige justicia en su memoria y pide que atrapen a su asesino. Hoy en día, de aquel hostal solo quedan ruinas aisladas en la cima de un monte, un lugar tenebroso que hiela el alma. 
Fotos de archivo
Imaginemos la soledad de Alfonso y como debieron de afectarle aquellos momentos en los que en plena noche oía golpes que parecían provenir del centro mismo de la oscuridad. Algo tiene en el ambiente aquel siniestro hostal que acelera el pulso, como si quedara en el ambiente algo de aquel sufrimiento de quien fuera su propietario.