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jueves, 27 de mayo de 2010

Arte macabro


Aquellos que visten de manera extravagante, con abundante maquillaje y con miradas de ultratumba que desde tiempos remotos han hecho su propio arte, el de lo más macabro. Algunos hablan de vampirismo o upirología, otros hablan de jóvenes dementes, quienes hacen parte de sectas poniendo como excusa la sangre.
Ha sido considerado como una cultura alternativa conocida popularmente como Subcultura Gótica. Los integrantes de estas culturas o comunidades se consideraban a sí mismos como parte de una subcultura gótica moderna, teniendo un importante papel en la literatura y el cine de terror. El término Gótico ha sido usado desde los 70´s para describir a personas pertenecientes a sectas o clubes vampíricos.
Pero este término tiene su origen en el siglo I a.C, con una tribu de origen alemán denominada Godos, que tuvo un importante papel en la caída del Imperio Romano. En algunos círculos, el nombre Godo, se convirtió en un término ofensivo: sinónimo de bárbaro. Durante el periodo del Renacimiento en Europa, la arquitectura medieval fue llamada arquitectura Gótica, y se le consideró bárbara y pasada de moda en comparación con las líneas refinadas de la arquitectura clásica.
Sin embargo, a finales del siglo XVIII en Reino Unido, la nostalgia por aquella arquitectura medieval llevó a la gente a fascinarse con las ruinas medievales, la religión romana católica y lo sobrenatural. Los entusiastas del neogótico en el Reino Unido fueron inspirados por las extravagancias de Horace Walpole, quien fundara el género de terror en la literatura en 1765 con la publicación de “El Castillo de Otranto”, siendo responsable de las connotaciones modernas del término Gótico del siglo XX.
Hoy día el término está relacionado con lo sobrenatural, el horror, la morbosidad y la oscuridad. La literatura se caracterizó por el ímpetu con el que fue escrito y además su suntuosidad temática, como la de Lord Byron, uno de los principales representantes de este género. La novela gótica estableció mucha iconografía de la literatura y el cine de horror, como la aparición de cementerios, castillos o iglesias en ruinas, fantasmas, vampiros, pesadillas, familias maldecidas, seres enterrados vivos, así como el “villano” convirtiéndose en un elemento notable, conocido en la literatura del siglo XVI como el héroe byroniano.
Las personas relacionadas con este mundo gótico, están relacionadas con enfermedades mentales como Hematodixia (Síndrome de Renfield o vampirismo) y la Pelagra. Estos individuos traen de alguna forma aquella figura pesadillezca de “el vampiro” a una terrible realidad, ya que de nada sirven los crucifijos para alejar al vampiro asesino, quien tiene un solo objetivo en mente, ¨la sangre de sus víctimas”. El psiquiatra forense, Dr. José Cabrera, asegura que la necesidad de beber sangre proviene del significado como el fluido de vida, que así como puede salvar puede hacer grandes milagros, y por algún motivo, el hecho de que nuestro señor Jesucristo diera su sangre por nosotros sea considerada “el liquido dador de vida”, y de ahí los sacrificios.

martes, 8 de diciembre de 2009

Autómatas

El mundo de los autómatas es tan amplio como su definición. En términos bíblicos podríamos considerar al hombre como el primer autómata, creado del barro por Dios, aunque con la diferencia de poseer libre albedrio lo que le permite decidir por sí mismo. Esa distinción ha hecho que el ser humano haya querido imitar  el acto de la creación desde su mismo génesis, construyendo mecanismos artificiales para todo tipo de fines desde científicos, investigativos, para agilizar sus tareas o por mero entretenimiento.
Históricamente los primeros autómatas se remontan al antiguo Egipto donde las estatuas de algunos de sus dioses o reyes despedían fuego de sus ojos, como fue el caso de la estatua de Osiris. Otras poseían brazos mecánicos operados por los sacerdotes del templo, y otras como la de Memon de Etiopia, emitían sonidos cuando los rayos del sol los iluminaban consiguiendo así causar temor y respeto a todo aquel que lo contemplaba.
Esta finalidad religiosa continuaría hasta Grecia donde existían estatuas con movimientos provocados por las energías hidráulicas. Esos nuevos conocimientos quedan plasmados en el primer libro que trata sobre la figura de robots autómata escrita por Herón de Alejandría (10 dC-70 dC) donde explica la creación de dichos mecanismos, muchos de ellos basados en los principios de Philon y Arquímedes realizados fundamentalmente como forma de entretenimiento.


Muchas de estas estatuas servían vino a sus dueños, o eran puertas automáticas, la cuales funcionaban por el movimiento del agua, de la gravedad o sistemas de palancas. También cabe destacar su “The Automaton Theater”, su teatro de marionetas mecánicas que representaban la Guerra de Troya.  
Existen varios tipos de autómatas, desde cabezas hasta maquinas parlantes. Estos eran seres que se creían entre la mecánica y la magia que hablaban y aconsejaban a sus dueños y hasta llegaban a predecir el futuro.
El famoso “Jugador de Ajedrez”, quien era un individuo que había sido famoso en el mundo del ajedrez y tras un accidente perdió ambas piernas, por lo que decidió crear un autómata y poder seguir jugando a través de dicho artefacto.


 En la ficción también existen figuras que representan autómatas, como en la mitología, celuloide y en la literatura.
Mitología
Celuloide
Literatura
Promoteo, creador del ser humano
Terminator (1984) dirigido por James Cameron
Frankestein de Mary Shelley en 1818
Pigmalión, escultor que creó una estatua de una hermosa joven a la que llamó Galatea, enamorándose de ella y deseando que tuviera vida.
El Mago de Oz (1939) dirigida por Victor Fleming, donde aparece el hombre de hojalata.
Pinocho de Carlo Collodi, el famoso niño de madera que Papá Geppeto creo para que fuera su hijo
Éfeso, creador de mujeres mecánicas, construidas en oro que le ayudaban a sus labores de herrería.


Los Argonautas, crearon un perro autómata para que custodiara la nave.  


Durante la Santa Inquisición se consideraban estos artilugios como diabólicos y fueron marcados por el Santo Oficio. Muchos monjes y científicos fueron llevados al Garrote Vil por crearlos.
Sería absurdo pensar que los autómatas tienen alma, pero lo que sí es cierto es que tienen vida, y parte de esa vida es la de su creador.