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domingo, 1 de enero de 2012

Estaciones de refugio


Durante la Guerra fría existía la amenaza de un ataque radioactivo, era un enemigo invisible, nadie estaría a salvo de caer en sus garras y de sufrir el daño irreparable que este pudiese causarle a cualquiera que fuera víctima de un solo arañazo del veneno radioactivo. Fue el 5 de octubre de 1977 cuando fue inaugurada la estación de ferrocarril de subterráneo berlinesa U-Bahnhöfe que actualmente es otra estación de metro más de la línea U-8 de la U-Bahn. 
 El propósito de la construcción de esta estación fue albergar a 3.339 personas durante 14 días en caso de una guerra nuclear. La estación fue nombrada “Pankstraβe”, pero se pronuncia “Pankstrasse”. Las construcciones de este tipo, que tienen galerías que se comunican por las líneas del metro se les denominaba como: “Instrumento de propósito múltiple”, pero Pankstrasse no es la única existente con estas características, existe la línea U7 en donde se encuentra la estación de Siemensdamm, construida en 1980 y cuyo refugio podría albergar hasta 4.332 personas. Pero sin duda el más grande de estos refugios construidos con un propósito múltiple, sería el túnel de la autopista A” de Sonnenberg, en Suiza, que daría cobijo a 20.000 personas. 
La estación de Pankstrasse une las estaciones de Gesundbrunnen donde se encontraba un refugio de la II Guerra Mundial y Olear Strasse formando la actual línea U-8. El propósito en caso de un ataque radioactivo era sellar las 4 entradas de acceso a la estación de forma inmediata por unos paneles de hormigón móviles

sábado, 7 de mayo de 2011

El Descanso, 1985

 Fue aquel 12 de abril de 1985 en el restaurante madrileño El Descanso, el primer atentando terrorista por un grupo de la Yihad Islámica en el país ibérico. Los comensales no sabían aquella noche estaría marcada por la muerte y la tragedia; todo concurría con total normalidad, el restaurante estaba repleto de clientes; alrededor de las 10:30pm se produce una explosión el infierno y la destrucción total tomó vida en aquel lugar cobrándose las vidas de algunos militares estadounidenses y españoles que allí se encontraban, reduciéndolo el edificio a escombros abriendo una de las páginas más oscuras de la historia reciente española.  
Yihad Islámica
 Muchos quedaron atrapados bajo los escombros, a las 11pm varios cuerpos fueron rescatados por los bomberos, al principio se desconocía el origen de dicha explosión, pero ante el hecho de estar tan cerca de la base estadounidense no hubo duda que se trataba de un atentado terrorista, cuyo único objetivo, según Gustavo de Aristegui, Parlamentario de Congreso de los diputados, tenía dos finalidades, por un lado golpear a occidente y por otro lado golpear a España, ya que la mayoría de las víctimas eran de dicho país.
 Al día de hoy sigue siendo un atentado en tierra de nadie, muchas      hipótesis y más pesquisas que continúan. Se calculan entre muertos y heridos más de 94 víctimas  de aquel grupo islamita, quienes buscaban eliminar a los militares estadounidenses que allí frecuentaban puesto que dicho restaurante quedaba a pocos minutos de la base de Torrejón de Arduz. Solo 11 de las 94 víctimas eran norteamericanos, debido a que dicho atentado fue perpetrado a las 22:30, hora poco frecuente en los hábitos de cena anglosajones. Al día de hoy solo existe un retrato robot de uno de los presuntos responsables, quien fuera identificado en la barra por testigos.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Samantha Smith, la niña cuya carta suavizo la Guerra Fría

Con tan solo 10 años la niña Samantha Smith en poco tiempo se convertiría en un emblema de paz. Aquella pequeña estadounidense logro conmover al entonces Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, Yuri Andropov al enviarle una carta que lograría suavizar un ataque nuclear. Su nombre no solamente es icono de paz sino también de una gran valentía digna de ser aplaudida. Aquella pequeña nacida en Houlton, Maine (E.E.U.U) fue el más grande ejemplo de amor y generosidad y sigue siendo muy recordada.
Todo comenzó en noviembre de 1982, cuando la pequeña Samantha le escribió una breve carta a Yuri Andropov en su intento por comprender porque eran tan tirantes las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética, y fue en abril de 1983 cuando Andropov le contesto la misiva: 
 “Estimado Sr. Andropov:
Me llamo Samantha Smith. Tengo diez años de edad. Felicitaciones por su nuevo trabajo. Estuve preocupada pensando en la posibilidad de que Rusia y los Estados Unidos se involucren en una guerra nuclear. ¿Votará por la guerra o no? Si no, por favor cuénteme cómo ayudará a evitar una guerra. Esta pregunta no la tiene que responder, pero me gustaría saber por qué quieren conquistar el mundo o al menos nuestro país. Dios hizo el mundo para que viviéramos juntos en paz y no para pelear.
Atentamente,
Samantha Smith”

Estimada Samantha:
Recibí tu carta, que es como tantas otras que me llegaron en este tiempo de tu país y otros países del mundo.
Me parece —lo infiero por tu carta— que eres una niña valiente y honesta, parecida a Becky, la amiga de Tom Sawyer en el famoso libro de tu compatriota Mark Twain. Este libro es muy conocido y querido por todos los niños en nuestro país.
Dices que estás ansiosa por saber si habrá una guerra nuclear entre nuestros países. Preguntas si estamos haciendo algo para evitar la guerra.
Tu pregunta es la más importante de las que se puede hacer cualquier persona inteligente. Te responderé seria y honestamente.
Sí, Samantha, nosotros en la Unión Soviética tratatamos de hacer todo lo posible para que no haya guerras en la Tierra. Esto es lo que quieren todos los soviéticos. Esto es lo que nos enseñó el gran fundador de nuestro Estado, Vladimir Lenin.
El pueblo soviético sabe muy bien cuan terrible es la guerra. Hace cuarenta y dos años, la Alemania nazi, que buscaba dominar el mundo entero, atacó a nuestro país, quemó y destruyó miles de nuestros pueblos y villas, mató a millones de hombres, mujeres y niños soviéticos.
En esa guerra, que terminó con nuestra victoria, fuimos aliados de los Estados Unidos: juntos peleamos por la liberación de mucha gente de los invasores nazis. Supongo que sabrás esto por tus clases de Historia en la escuela. Hoy ansiamos vivir en paz, comerciar y cooperar con nuestros vecinos de esta Tierra —con los cercanos y los lejanos—. Y por supuesto con un gran país como son los Estados Unidos.
En los Estados Unidos y en nuestro país hay armas nucleares —armas terribles que pueden matar millones de personas en un instante—. Pero no queremos que sean jamás usadas. Por eso precisamente es que la Unión Soviética declaró en forma solemne por todo el mundo que nunca —nunca— será la primera en usar armas nucleares contra ningún país. En general nos proponemos discontinuar su producción futura y proceder a la destrucción de todos los arsenales existentes.
Me parece que esta es suficiente respuesta a tu segunda pregunta: "¿Por qué quieren hacerle la guerra al mundo o al menos nuestro país?". No queremos nada parecido. Nadie en nuestro país —ni trabajadores, ni campesinos, ni escritores ni doctores, ni grandes ni chicos, ni miembros del gobierno— quiere una guerra grande o "chiquita".
Queremos la paz —hay cosas que nos mantienen ocupados: sembrar trigo, construir e inventar, escribir libros y volar al espacio—. Queremos la paz para nosotros y para todos los pueblos del planeta. Para nuestros niños y para ti, Samantha.
Te invito, si tus padres te lo permiten, a que vengas a nuestro país; el mejor momento es este verano. Podrás conocer nuestro país, encontrarte con otros de tu edad, visitar un centro internacional de la juventud —"Artek"— a orillas del mar. Y verlo con tus propios ojos: en la Unión Soviética, todos quieren la paz y la amistad de los pueblos.
Gracias por tu carta. Jovencita, te deseo lo mejor.
Y. Andropov”

Libro redactado por Samantha
 Luego de aquella carta alrededor de Samantha se armo un operativo mediático; fue entrevistada por reconocidos periodistas como Johnny Carson y su caso llego a los más importantes noticieros del país durante aquella época. Andropov invito a Smith a visitar Moscú y fue el 2 de julio de 1983 cuando acompañada por sus padres fue a pasar dos semanas como huésped de Andropov. Durante su viaje también visito Leningrado donde fue muy bien recibida. 
Fue en 1985, contando con 13 años de edad, Samantha Smith viajaba con su padre cuando un terrible accidente aéreo termino con la vida de ambos. El avión toco suelo sin llegar a la pista de aterrizaje, que estaba a unos 200m. Al funeral acudieron unas 1000 personas entre ellas Vladimir Kuligan, embajador soviético en Washington, DC, quien leyó un mensaje personal de condolencias enviado por Mijaíl Gorbachov. Lo que realmente llamó la atención fue que no se presentaron representantes del gobierno estadounidense al funeral de la pequeña Samantha. 

viernes, 9 de julio de 2010

Instantes del Fin del Mundo

En este momento puede que estemos más cerca del fin del mundo. Según los investigadores, esto se debe al generador de partículas, un intento del ser humano por enfrentarse y comprender los más profundos enigmas del universo, llegando a ver las mas pequeñas partículas, una de ellas, el Boson de Higgs, conocida también como la partícula de Dios, de donde nació todo, como el proceso de Big Bang, por dar un ejemplo, y descubrir también ese 95% del universo, que se dice que es materia oscura y desconocida. Pero también se hablan de peligros. 
Algunos estudiosos han acudido a tribunales con documentos que aseguran que el generador de partículas podría provocar agujeros negros que podrían devorar la tierra, entonces la raza humana estaría en grave peligro de desaparecer. Pero así como esta teoría existen otras teorías que de forma rotunda desmienten esta teoría. ¿De verdad la tierra ha estado en peligro en alguna ocasión? ¿De verdad todo ha estado a punto de la autodestrucción? 
Hubo un elemento iconográfico muy potente en la época de la Guerra Fría, una guerra que para algunos continua, se trata del teléfono rojo, una linea directa entre el bloque de este y Estados Unidos. Dicen que sonó en varias ocasiones, que hubo instantes en que estuvimos en la frontera que dividía el miedo y el holocausto total. Aun existen dudas sobre este hecho, pero lo que si esta claro es que parece muy difícil que el mítico teléfono rojo, si es que todavía existe, vuelva a sonar. 
Durante décadas el precario equilibrio de la Guerra Fría, se baso en la idea de que un conflicto nuclear traería consigo la mutua destrucción de ambos contendientes, y casi con total seguridad del resto de la humanidad. No obstante aun existía la posibilidad de que se produjese un fatal error técnico o humano que provocase un lanzamiento no autorizado de imprevisibles consecuencias. Esto llevo en 1963 a la creación del llamado teléfono rojo, una linea directa entre Washington y Moscú, destinada a aclarar cualquier posible malentendido y contrarrestar los efectos de cualquier accidente de este tipo.
Hoy sabemos que aquel teléfono sonó varias veces a lo largo de su historia, y que el mundo a permanecido ignorante hasta ahora de lo cerca que había estado de su total aniquilación. Existen documentados no menos de 20 casos de este tipo que probablemente sean los más graves y que continúen clasificados. Quizás el más importante de estos incidentes ocurrió el 9 de noviembre de 1979 a las 8:45 horas, cuando las pantallas de los centros de defensa de los Estados Unidos comenzaron a mostrar lanzamientos de decenas de misiles nucleares contra territorio estadounidense, en lo que parecía un ataque nuclear a gran escala. Durante 6 minutos se pusieron en marcha todos los planes de emergencia previstos, incluido un devastador contraataque. 

El avión presidencial despego, y los bombarderos nucleares despegaron con todo su arsenal de guerra, los códigos de lanzamiento fueron cursados a los diferentes hilos de misiles distribuidos por todo el país. Sin embargo había una pieza que no encajaba. Los radares de alerta temprana norteamericanos no eran capaces de detectar ninguno que los misiles que supuestamente se acercaban a territorio estadounidense. 

Tampoco las lecturas de los satélites espías mostraban rastro alguno de los lanzamientos. Se esperaron unos angustiosos minutos, y cuando el tan anunciado impacto no se produjo, se anulo la alerta. Más tarde se descubriría que aquella falsa alarma había sido provocada accidentalmente por alguien que había introducido una cinta de entrenamiento en los ordenadores del sistema.

A raíz de aquello, se construyó una instalación independiente para los ejercicios de simulación. Aquella noche el mundo durmió tranquilo, ignorante de lo cerca que había estado de hacerse realidad el apocalipsis nuclear; tan tranquilo como muchas otras noches en que el destino del mundo dependió de la capacidad de reacción de unos hombres y mujeres que se enfrentaban a una guerra sin victoria posible. Hoy día se sabe que existiría el riesgo de una bomba sucia que podría ser lanzada en aerosol por algún grupo terrorista, provocando un caos cuando la gente se diera cuenta, ya que la radiación es un enemigo silencioso que se apodera de sus víctimas sin que lo noten siquiera. 
Fue en 1947 cuando un grupo de científicos, especialmente de físicos, encabezados por Albert Einstein, preocupados por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, y por las bombas lanzadas en Hiroshima y Nagasaki, crearon un reloj simbólico, cuyas manecillas se adelantan o retrasan dependiendo del peligro. Si estas manecillas llegan a las 12:00, sería el exterminio de la raza humana. En 1962 estuvo en su punto más alto, 11:58. A día de hoy estamos a las 11:55, por la guerra que hay entre dos países con armamento nuclear como lo son Pakistán y la India. En este caso no hay un teléfono rojo como había sucedido con Rusia y Estados Unidos durante la Guerra Fría, así es que los analistas consideran esto como el riesgo de Guerra Atónomica mas real que exista actualmente.