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sábado, 14 de noviembre de 2015

Cuando todo se puso oscuro en la ciudad de las luces

Esta es una una alerta mas para el mundo occidental, es una alerta mas para Europa. En Enero del año que va en curso el islam atacó la libertad de expresión y ahora Francia vuelve a ser blanco del terror islámico. Pero Europa esta ciega a pesar de todas las señales que son claras. El islam no va detrás de los judios, el islam va tras el mundo civilizado, quiere borrar las libertades del hombre, quiere someter a los pueblos a su diabólica Sharia, quiere hacernos esclavos de su ignorancia. 

Anoche el Islam sembró el terror en la ciudad de las luces cuando mas de 100 personas fueron asesinadas y decenas mas heridas cuando hombres al grito de "Ala es el mas grande " lanzaron explosivos, abrieron  fuego y posteriormente ejecutaron rehenes en un teatro como parte de un asalto coordinado en seis lugares diferentes en París, matando a más de 150 personas.

Él islam no es solo una religión es una forma que busca someter al mundo a un sistema no democrático a través del terror que significa la yihad. Aceptar en nuestra sociedad a quienes repudian nuestras democracias es aceptar su violencia extrema. Ya no se trata solo de un Israel atacado por terroristas que apuñalan civiles, ahora se trata de terroristas sembrando terror y violencia en países donde los seres humanos somos libres. 

Con esto hago un llamado al mundo occidental, que si queremos seguir siendo libres cerremos las puertas a los sirios que buscan islamizar  nuestras sociedades, no nos dejemos conmover por sus historias, porque de cada 5 refugiados sirios que llegan a Europa 1 es un terrorista infiltrado que mete ISIS para su propósito terrorista. Debemos poner por encima de cualquier cosa la libertad de nuestras familias y nuestros gobernantes deben velar por la soberanía de nuestros pueblos. 

sábado, 26 de mayo de 2012

Grand Guignol: el museo de las torturas


El subgénero de terror, el Gore lleva más de un siglo, ya que la primera película de este estilo, Le Systeme du Doctor Goudrom et du profeseur Plume, se rodo en 1904, pero sus orígenes son muy anteriores. Se remontan a la Inglaterra del siglo XVI, donde William Shakespeare, a la vez que hacia recitar a Romeo y Julieta poeticas declaraciones de amor, aderezaba algunas de sus famosas obras con cataratas de sangre y muertes espeluznantes con su obra Titus Andronicus. Violación, mutilación, canibalismo…ingredientes para clasificar esta pieza de gore.
Si intentásemos profundizar en los orígenes más remotos este subgénero de terror, el Gore (en ingles significa Sangre sin coagular), tendríamos que hablar del teatro parisino y lo que ahí se mostraba al público de la época. Podriamos decir que se trata de la prehistoria del cine de terror, fue la primera vez que presentaban a un público escenas de extrema violencia. Si directores como Herschell Gordon Lewis o Ted V. Mikels sentaron en un momento dado los pilares del “Splatter” (en el lenguaje popular) con sus primeras aportaciones al género en la década de 1960, el famoso teatro parisino fue el pionero en cuanto a lo que se refiere el Gore llevado a las tablas. 
 Fue a finales del siglo XIX cuando de la mano del dramaturgo Oscar Metenier, se crea en 1897 el teatro del “Grand Guignol”, un lugar de entretenimiento para la sociedad burguesa parisina, ubicado en un viejo edificio con reminiscencias góticas y concebidas en sus inicios como un teatro de representaciones meramente naturistas. Era un verdadero santuario de obras de manofactura criminal. Se dice que Metenier obtuvo los restos de un convento construido en 1786 y que casi se había reducido a ruinas durante las hostilidades de la Revolución Francesa. La capilla de la calle Chaptal se encontraba ubicada en medio de bares y burdeles en Montmartre, era una pocilga de vigas arqueadas y decrepitas, idónea para crear una atmosfera dramática de ritual y delito.
Inicialmente Metenier ofreció a su audiencia obras de grandes autores como Charles Dickens, Edgar Allan Poe, Mark Twain, entre otros, pero pronto se dio cuenta que su público exigía mucho más que eso, entonces decidió correr el riesgo y probar con algo dantesco que gustara a su exigente público. Pronto las obras que el “Gran Guignol” presentaba rápidamente se hicieron famosas por sus controvertidas historias protagonizadas por prostitutas, drogadictos, y seres de la peor calaña que interactuaban con el público utilizando un lenguaje tremendamente subversivo para la época, además de representaciones en las que se fusionaba el Gore y la Pornografía. Algunas de las obras de Metenier fueron canceladas por la censura parisina, que en lugar de perjudicar al “Grand Guignol”, le otorgo el estatus de teatro de culto, entre los aficionados franceses. 
Es en 1898 cuando Max Maurey se hace cargo de la dirección del “Gran Guignol”, dando un salto definitivo a las representaciones puramente de terror desbancando completamente la temática nudista y sexual que Metenier había manejado. El resultado no pudo ser más exitoso. El público se sentía ahora atraído con las representaciones de macabras mutilaciones y asesinatos. Las obras que ahora dirigía Maurey era protagonizadas por dementes, personas alteradas mentalmente, y con comportamientos obsesivos.
Estas historias parecían llamar la atención de una sociedad francesa inmersa por aquellos años en el estudio de la psique humana. El éxito del “Grand Guignol” fue en ascenso, los espectadores se sentían atraídos a presenciar un espectáculo donde habían desmayos entre los asistentes, lo que obligo a Maurey a contratar un medico para que atendiese a las personas desmayadas. El miedo siempre ha sido una de las armas más poderosas, y el “Grand Guignol” supo como nadie utilizarlo en su propio beneficio. En 1962, tras la Segunda Guerra Mundial, el “Grand Guignol” cerro de forma definitiva sus puertas. 
En una entrevista, Charles Nonon, el último director que trabajo para el “Grand Guignol” declaro: Antes de la Guerra todo el mundo creía que las representaciones del “Grand Guignol” no eran más que imaginación, ahora desgraciadamente sabemos que estas cosas y muchas peores son posibles en la realidad. Fueron poco mas de 6 decadas en las que la sangre, las vísceras, la extremidades y el buen gusto se embarraron en el suelo y las paredes de la única carnicería de Paris con cortinas de terciopelo rojo y paredes de oropel.