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martes, 3 de junio de 2014

Paréntesis: Libertades mutiladas

El clientelismo, la palanca, la clase política corrupta, entre otros males de esa democracia por conveniencia  de los países tercermundistas que hacen de la democracia ideal donde el hombre defiende y mantiene sus libertades se vea mutilada y traicionada. El hombre por un puesto o por un salario sacrifica y mutila su libertad de decir lo que piensa, entonces ese derecho que otorga la constitución para expresar por medio de la palabra ya sea escrita o hablada no tiene valor alguno, porque está de por medio ese terrible mal que es el clientelismo, que es dejar de pensar, dejar de ser seres racionales para ser tontos útiles para aquellos políticos que lejos de darle lo mejor de si a su país, le quitan lo mejor a la patria para enriquecerse ellos, para vivir ellos, utilizando al pueblo, ilusionandolo, creándole espectativas y no dejándolo pensar por sí mismo, sino prostituyendose políticamente, así como un falso pastor usa a sus ovejas que con una falsa enseñanza los obligan a seguir por el camino que quiere el líder sin dejar que la oveja siga sus instintos. 

Con esto no busco apoyar a uno ni a otro, con esto invito a pensar sin que el mal de males (el clientelismo) influya en la decisión de cual camino debemos seguir. Invito con esto a ser consecuentes con lo que pensamos, y no pensar dependiendo de lo que uno u otro político nos pueda ofrecer, porque ofrecer o prometer no es lo mismo que dar, porque el hombre no todo lo que promete lo cumple, porque el hombre falso y traidor busca antes su propio beneficio que el de los demás, porque estamos en una sociedad individualista propio del subdesarrollo, y por eso somos menores de edad, citando el pensamiento de Emmanuel Kant, cuando dice que "la minoría de edad es la incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin la guía de otro. Uno mismo es culpable de la minoría de edad [...] la causa de ella no reside en la carencia de entendimiento, sino en la falta de decisión y valor para servirse por sí mismo de él (de nuestro entendimiento) sin la guía de otro"...

Debemos ser mayores de edad según el pensamiento kantiano, es decir atrevernos a saber o como él mismo dice: "Ten valor de servirte de tu propio entendimiento"... Aún somos víctimas de esa inmadurez a la que se refiere Kant, aún escogemos por quien votamos dependiendo de lo que el candidato nos pueda o nos quiera ofrecer, no como nación, sino como seres individuales, sin tomar en cuenta el país que le estamos dejando a nuestros hijos y nietos, a aquellos colombianos que aún no nacen y que merecen un país mejor del que tenemos, un país donde no nos avergüence sacar el pasaporte en el exterior, un país que no sea constantemente relacionado con narcotráfico  con terrorismo, un país donde se respire paz pero que esa paz este libre de corrupción e impunidad. Es nuestro deber como colombianos ponerle un alto a esa clase política que monopoliza el poder, que lejos de darle al país, le quitan para ellos hacerse ricos, más ricos de lo que sus antepasados lo fueron porque entre más dinero tienen más crece su desmedida avaricia de poner y de dinero. Y el pueblo, sin lengua, sin hablar, sin gritar, solo cruzandose se brazos resignados y conformados creyendo que nada puede ser peor.  

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