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lunes, 1 de junio de 2015

Las Muertes más absurdas de los famosos

Allan Pinkerton: Fue el fundador de la primera agencia de detectives del mundo, la ‘Agencia Pikerton’, pero hasta los más astutos tienen sus momentos tontos. Resbaló mientras caminaba y se mordió fuertemente la lengua, lo que al poco tiempo le provocó una gangrena que acabó con su vida.

Tycho Brahe: Los modales le salieron caros. Este famoso astrónomo del siglo XVI falleció por no orinar después de beber en exceso durante una cena. Por no levantarse y hacer el feo, se aguantó, sufrió daños graves en la vejiga y poco después falleció. Pero tras exhumar su cadáver en 2010, han encontrado altas dosis de mercurio en sus huesos y cabellos, lo que hace tambalear mucho la teoría de que murió por no ir al baño, y cobra fuerza la de muerte por envenenamiento.

Enrique I de Castilla: La historia suele contar como los reyes morían en el campo de batalla o en su cama por alguna enfermedad tras años y años de duro reinado, pero Enrique I no corrió esa suerte. Con tan solo 13 años, sin apenas oler el trono, falleció de una pedrada mientras jugaba con sus amigos.

Arquímedes: Conocido por el principio hidrostático que lleva su propio nombre y el principio de la palanca, entre otras muchas teorías sobre física y matemáticas, este gran científico de la Grecia clásica murió sin pena ni gloria a manos de un soldado que se hartó de las reprimendas del sabio, y en un impulso, le atravesó con la espada.

Jean Baptiste Lully: El peso de la batuta de este compositor francés pudo con él, literalmente. La pesada barra de hierro que portaba para marcar el compás en la orquesta se le cayó en el pie, y debido a las heridas que le produjo el accidente, murió por la gangrena que se le formó.

Francis Bacon: Este célebre filósofo, abogado y escritor murió por curiosear. Intentaba comprobar si el frío era bueno para la conservación de los alimentos, y salió a la nieve a enterrar un pollo con la mala suerte de pillar una neumonía, que poco tiempo después acabaría con su vida.

Agatocles: Conocido como “el tirano de Siracusa”, este político y militar griego tuvo una muerte un tanto absurda. Tras una comida, se atragantó al utilizar un palillo y falleció.

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