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jueves, 6 de septiembre de 2012

La Doncella de Hierro


Sin lugar a dudas los métodos de torturas implementados por la Santa inquisición se hicieron muy famosos por su crueldad y por la falta de misericordia que tenían. Uno de los métodos más crueles y quizás más sangrientos es la tristemente famosa Doncella de Hierro, que era utilizado para la tortura y ejecución. Se cree que la primera Doncella de Hierro fue construida en Núremberg, Alemania en el siglo XIX como resultado de una mala interpretación  “Schandmanter” (Capa de la Infamia). Se trataba de un mecanismo hecho de madera y latón pero sin pinchos, que no dañaba el cuerpo y que era utilizada como castigo público para cazadores furtivos y prostitutas, que tenían que llevarlo en público por cierto tiempo.
La Doncella de Hierro de Núremberg tenía una semejanza a la de un humano con dos metros de alto y casi un metro de ancho por lo que era lo suficientemente grande como para que cupiera un hombre plenamente desarrollado, este artefacto curiosamente tenía una cara que se podría reconocer como María la madre de Jesús, y un cuerpo formado por dos puertas que lo asemejaban a un ataúd. El prisionero antes de ser ejecutado tenía que pasar a través de siete salas con siete candados, al final de un largo pasillo se encontraba la cara de una especie de guardarropa de hierro que parecía inofensiva y nada peligrosa, pero en su interior habían unos clavos de hierro, cuyo fin no era matar rápido sino someter al prisionero a una larga y dolorosa tortura, y por ultimo empalar a la victima e infligirle un gran dolor y sufrimiento.
Lo que podría llamar más la atención es la presencia de docenas de clavos punzantes y oxidados, diseñados para ser clavados en la victima esquivando los órganos vitales en cuanto la doble puerta se cierra, lo que permitía que la persona siguiese viva y en posición vertical. El hombre condenado estaba sujeto a un especio extremadamente pequeño para maximizar su nivel de sufrimiento. Las puertas podían ser abiertas de manera independiente para comprobar que la víctima estaba teniendo un sufrimiento genuino y negar el riesgo de posibles escapes, además de ser lo suficientemente gruesas como para que los gritos de dolor del condenado no pudiesen ser escuchados mientras que ambas puertas estuviesen cerradas.
Al cerrarse las puertas de forma lenta las puntas de los clavos penetraban varios puntos del cuerpo del condenado sin matarlo, este proceso duraba un par de días antes de su muerte. Aunque no ha podido se comprobado, algunos expertos historiadores afirman que los clavos que se encontraban en la parte interna de las puertas era movibles, por lo que posiblemente se podrían cambiar de lugar dependiendo de la fisionomía del condenado y del crimen realizado. De esta manera, el resultado global seria más o menos letal y mutilante dependiendo de donde se colocasen los clavos. 
Una versión quizás, la más antigua de la Doncella de Hierro fue la utilizada por la condesa Erzebeth Bathory. Esta condesa húngara torturaba a las doncellas que trabajaban para ella en su palacio con el único objetivo de obtener más sangre y bañarse en ella. La Doncella de Hierro aparece en la literatura romántica y a partir de ahí se populariza. En 1893 el escritor irlandés Bram Stoker escribió una historia corta que hacía referencia a la Doncella de Hierro, “The Iron Maiden”. 




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