La historia de la humanidad ha comprobado con el pasar de los años que el concepto de paz que tiene el hombre dista mucho de ser el concepto de paz que tiene Dios. El hombre ha buscado paz de forma equivocada. Mahatma Gandhi decía: "No hay camino para la Paz, la paz es el camino", por otro lado el escritor francés François de la Rochefoucauld decía: "Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera. La palabra Paz va mucho más allá que un estado que el mundo desea para vivir mejor. La Paz consiste en un estado interno del mismo individuo para que este se pueda ver reflejado en su diario vivir. Tanto en La Biblia como en el idioma hebreo, Dios y el judaísmo respectivamente se utiliza la palabra Shalom, que significa Paz o bienestar. Al igual que en el español, puede referirse paz entre dos partes (entre los individuos, las naciones, y entre el hombre y Dios), pero habla también de paz interior. Para lograr la Paz es necesario que cada persona la busque dentro de sí mismo, y el primer camino es asumir las culpas, pedir perdón, y someterse a la justicia y a las leyes.
De lo anteriormente mencionado,y llevando el concepto de paz que Dios da a través de su palabra y no el idea de paz que el mundo quiere vender, es necesario preguntarse: ¿Se puede lograr una verdadera paz en un diálogo donde los criminales no asumen las culpas, donde no piden perdón y peor aún, no están dispuestos a someterse a la justicia y a las leyes? Más concretamente, ¿quien nos garantiza que los guerrilleros de las FARC, que están pasando unas felices vacaciones en La Habana, pueden conciliar el sueño en las noches, tienen de verdad paz interior? Nadie nos garantiza que sea así. Entonces, ¿de qué sirve una libertad cuando se es esclavo de las culpas, de haber manchado la propia historia y la de la patria con sangre inocente? ¿De qué sirve una libertad donde los criminales hablando de perdón, mientras que siguen cargando con las desgracias de la patria? Entonces estamos hablando de hipocresía, de falsedad. ¿Puede acaso el gobierno hablar de paz cuando sientan en la mesa de negociaciones a uno de los criminales más brutales y más sanguinarios de las FARC?
Si tratáramos de aplicar el concepto Shalom que presenta Dios en su palabra como sinónimo paz, no llegaríamos ni al 5% de lo que El Éterno quería decir, porque ninguno de los miembros de las FARC tiene en su interior paz y por ende uno no puede dar de aquello que carece. Quien tiene paz interior sabe que en su historia y a pesar de sus errores, porque todos tenemos fallas, no hay una sola mancha de sangre. Paz no es la paloma que el presidente Santos lleva en la solapa de su saco, paz, es poder dormir con la satisfacción de haber pedido perdón por los errores cometidos, de no tener la culpa de una viuda, de unos huérfanos o el dolor de una madre que jamás volverá a ver a su hijo. Paz es la que tiene el criminal que por voluntad propia se entregó a las autoridades y que pidió perdón. El espectáculo patético que vemos en la prensa, eso no es paz, es más bien un circo.

