Hoy el pueblo hebreo celebra el Purim, cuando una valiente mujer judía, la reina Ester, se mantuvo fuerte y habló en nombre de su pueblo. En la antigua Persia, los Judíos eran una pequeña nación que vivían en el exilio, diferente de sus conquistadores que vivan en su país y que trataban de destruirle a causa de sus diferencias. La reina Ester puso su propia vida en riesgo, para abogar en nombre de su pueblo y los salvó de una muerte segura.
En honor a la valentía de Ester y al triunfo de su pueblo, el mundo judio celebra hoy Purim, una fiesta llena de comida y la bebida, fiestas y desfiles de disfraces, pero también donde se ordena cuidar de los pobres y los menos afortunados. En la fiesta del Purim se recuerda que la caridad tiene prioridad y lo que gastamos en los demás debe ser superior a lo que gastamos en nosotros mismos.

